La guía debe responder a preguntas concretas
¿Qué voy a hacer? ¿Qué necesito? ¿Cómo sé si está bien? Una guía útil permite encontrar esas respuestas sin recorrer páginas de explicaciones previas.
Una estructura para cada práctica
- Objetivo. Describe la habilidad que se va a practicar.
- Material. Indica qué archivo o información se necesita.
- Pasos. Escribe una acción por instrucción.
- Resultado. Muestra un ejemplo o describe el producto final.
- Revisión. Incluye tres o cuatro criterios que pueda comprobar el alumnado.
Haz una prueba antes de entregarla
Sigue la guía como si la vieras por primera vez. Si necesitas completar una instrucción de memoria, añade esa información. La revisión debe facilitar el trabajo a quien empieza.
Un cambio pequeño: sustituye «dar el formato adecuado» por indicaciones observables, como «usa dos decimales y añade el símbolo del euro».
